🌅 2026 — Comienzos, valentía y confianza
Reflexiones para cerrar 2025 y abrirme a lo que viene
Hay aprendizajes que no llegan con grandes discursos, sino con decisiones pequeñas que, sin darnos cuenta, nos devuelven partes importantes de nosotras mismas.
Este inicio de año me encuentra mirando hacia atrás, cerrando 2025 con gratitud,y abriéndome a 2026 con la disposición de seguir aprendiendo.
No sé exactamente qué me depara este nuevo año, pero deseo —y confío— que sea mejor que aquello que hoy estoy buscando.
En estas semanas y meses de trabajo, hubo un desafío que marcó un antes y un después para mí.
A inicios de noviembre, la vida me empujó —con suavidad y firmeza a la vez— a volver a manejar después de mucho tiempo.
Tenía licencia, sí.
Pero también tenía una larga lista de excusas:
no traje la licencia,
no ando con los zapatos adecuados,
mejor maneja tú.
Y así, sin darme cuenta, había hecho del asiento del copiloto mi zona de confort.
En noviembre todo cambió. Gané una licitación en Pichidegua, un pueblo muy cercano a donde vivo, pero al que necesitaba llegar sí o sí manejando. Ya no había cómo postergar el desafío.
Las primeras dos semanas fue mi papá quien me llevó. Él, que tantas veces ha sido nuestro chofer, nuestro apoyo silencioso, siempre dispuesto a acompañar a sus hijas. Eso lo atesoro profundamente. Ha estado, está y sé que estará siempre.
Por las tardes, mi pareja me iba a buscar y yo regresaba manejando. Era mi forma de practicar, de familiarizarme con el camino, de escuchar mis propios miedos sin dejar que decidieran por mí.
Y entonces, la tercera semana, me lancé. Con nervios. Con miedo. Con el corazón acelerado. Pero lo hice.
Poco a poco empecé a extender mis propios límites: ya no solo Pichidegua, sino también Las Cabras, San Vicente, Codao, Pelequén… Ahora incluso pienso en nuevos destinos, no solo como trayectos, sino como símbolos de todo lo que aún quiero seguir conquistando.
Hoy manejo para ir a buscar a mis hijos. Y en ese gesto cotidiano descubrí algo profundo: había una parte de mi independencia que necesitaba recuperar para sentirme feliz y orgullosa de mí misma.
Cerrar 2025 me deja esta certeza: no importa el tiempo que nos tome. Lo importante es intentarlo, arriesgarnos,y confiar en nosotras mismas.
Entrar en 2026 con esta experiencia me recuerda que el miedo no desaparece antes del paso, sino después de darlo.
Así que si tengo que resumir mi aprendizaje de vida hoy, es este:
inténtalo.
Arriesga.
Porque la emoción de lograr algo por tu cuenta se siente como ir de la tierra al espacio y volver… con el corazón más grande y más valiente. ❤️
🪻@Psi.TamaraAcevedo
Mi Diario Terapéutico

Comentarios
Publicar un comentario